Nueva York, EE. UU. — La condena a prisión de por vida contra Ismael “El Mayo” Zambada García pone fin a un caso que comenzó con una captura rodeada de polémica y versiones encontradas sobre cómo el histórico líder del Cártel de Sinaloa llegó a territorio estadounidense.
Zambada fue detenido el 25 de julio de 2024 en El Paso, Texas. Días después, su abogado Frank Pérez difundió una carta atribuida al narcotraficante en la que aseguró haber sido víctima de un secuestro organizado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Según el documento, Guzmán López lo invitó a una reunión para mediar un conflicto político en Sinaloa relacionado con diferencias entre el gobernador Rubén Rocha Moya y el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén Ojeda.
El Mayo afirmó que acudió al rancho Huertos del Pedregal, cerca de Culiacán, donde observó hombres armados con uniformes militares que creyó pertenecían al equipo de seguridad de Los Chapitos. Posteriormente, aseguró haber sido sometido por la fuerza, sedado y trasladado en una avioneta hacia Estados Unidos.
Esa versión cobró fuerza durante la audiencia de culpabilidad de Joaquín Guzmán López, cuando el fiscal estadounidense Andrew Erskine sostuvo que el hijo de El Chapo organizó una emboscada para entregar a Zambada a las autoridades estadounidenses con el objetivo de obtener beneficios judiciales para él y su hermano Ovidio Guzmán López.
No obstante, el fiscal precisó que ese presunto secuestro no sería considerado como un elemento para reducir las penas de los hermanos Guzmán.
La trayectoria criminal de Ismael Zambada comenzó décadas antes, cuando colaboró con el traficante Antonio Cruz Vázquez, “El Niko”, de quien aprendió las rutas del narcotráfico y las operaciones de lavado de dinero. Tras la captura de Cruz en 1978, Zambada heredó parte de su estructura criminal y fortaleció su alianza con Joaquín “El Chapo” Guzmán, con quien consolidó el Cártel de Sinaloa, una organización que durante años fue considerada una de las más poderosas del mundo.
Con la sentencia dictada en Nueva York, concluye judicialmente la historia de uno de los narcotraficantes más buscados de las últimas décadas, aunque las investigaciones relacionadas con el Cártel de Sinaloa y sus distintas facciones continúan en ambos lados de la frontera.

