La última vuelta del Vocho: el día que Puebla despidió a su auto más emblemático

Puebla, México, 22 de junio. El Volkswagen Sedán, conocido mundialmente como Escarabajo y en México como Vocho, es uno de los automóviles más exitosos de todos los tiempos, pero también uno de los más controvertidos debido a sus orígenes vinculados al régimen nazi en Alemania.

La historia comenzó en 1934, cuando el gobierno encabezado por Adolf Hitler encargó al ingeniero Ferdinand Porsche el desarrollo de un automóvil accesible para las familias alemanas. El proyecto buscaba crear un vehículo económico, confiable y capaz de transportar a la población en una época de intensa propaganda política y transformación industrial.

Porsche tomó como referencia diversos prototipos previos, entre ellos diseños desarrollados para la empresa NSU y elementos presentes en el modelo checoslovaco Tatra V570. Las similitudes derivaron años después en una disputa legal que culminó en 1961 con una compensación económica de Volkswagen a la firma Tatra.

El vehículo comenzó a fabricarse bajo el nombre KDF-Wagen antes de que la Segunda Guerra Mundial interrumpiera los planes originales de comercialización. Tras el conflicto bélico, la producción fue retomada y el automóvil inició una expansión internacional que terminaría convirtiéndolo en un fenómeno de ventas.

Durante las décadas siguientes, el Escarabajo conquistó mercados en Europa y América, especialmente en Estados Unidos, donde se transformó en un símbolo de la cultura popular de los años sesenta. Su presencia en películas, programas de televisión y campañas publicitarias fortaleció una imagen que contrastaba con sus complejos antecedentes históricos.

México desempeñó un papel fundamental en la última etapa de esta historia. Mientras la producción cesó en Alemania durante los años setenta, la planta de Puebla mantuvo vivo el modelo durante más de tres décadas adicionales.

La fabricación concluyó oficialmente el 30 de julio de 2003, cuando la última unidad salió de la línea de producción poblana rumbo al museo de Volkswagen en Wolfsburgo. Para muchos especialistas, ese momento marcó el verdadero final de un automóvil que atravesó guerras, transformaciones sociales y cambios tecnológicos para convertirse en una de las mayores leyendas de la industria automotriz.

Hoy, a más de 20 años de su despedida, el Vocho sigue siendo objeto de admiración y estudio, tanto por su impacto cultural como por la compleja historia que acompañó su nacimiento.

Salir de la versión móvil