Más allá de la música: los 5 mensajes con los que Bad Bunny sacudió el Super Bowl

Bad Bunny utilizó uno de los escenarios más vistos del mundo para enviar mensajes de identidad, orgullo y unidad que resonaron mucho más allá del estadio.

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl se convirtió en algo más que un show musical. Bad Bunny ofreció una presentación de poco más de 13 minutos que fue descrita como una celebración cultural y una carta de amor a Puerto Rico, su tierra natal, dejando mensajes claros para una audiencia global de más de 125 millones de personas.

Acompañado por invitados como Lady Gaga y Ricky Martin, y con apariciones de figuras como Pedro Pascal, Cardi B, Karol G y Jessica Alba, el artista puertorriqueño transformó el escenario en un recorrido por la cotidianidad y la identidad latinoamericana. Te presentamos cinco mensajes que destacaron en su actuación:

1. Creer en uno mismo
Durante el show, Bad Bunny recordó sus orígenes humildes y subrayó que su presencia en el Super Bowl fue posible porque nunca dejó de creer en sí mismo. El mensaje fue directo: la confianza personal puede romper cualquier barrera.

2. La fuerza de lo cotidiano
La escenografía incluyó barberías, salones de uñas, partidas de dominó y la ya icónica “casita” de sus conciertos. Con ello, el artista reivindicó la belleza y el valor cultural de la vida diaria en Puerto Rico y en América Latina.

3. Los apagones en Puerto Rico
Al interpretar “El apagón” desde un poste de luz, Bad Bunny visibilizó una de las problemáticas más persistentes de la isla: los cortes constantes de electricidad, agravados desde el huracán María en 2017.

4. América es un continente, no un país
Uno de los momentos más comentados llegó cuando el cantante recordó que América engloba a todo un continente. El desfile de banderas y su mensaje final reforzaron una idea de identidad compartida y unidad.

5. El español como protagonista
Bad Bunny prácticamente se negó a hablar en inglés durante todo el espectáculo. Con ello, reafirmó el español como una lengua central del show y celebró la diversidad cultural ante una audiencia mayoritariamente angloparlante.

Aunque la presentación generó opiniones divididas, el impacto cultural fue innegable. Bad Bunny no solo puso a bailar al Super Bowl, sino que utilizó uno de los escenarios más vistos del mundo para enviar mensajes de identidad, orgullo y unidad que resonaron mucho más allá del estadio.

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