Ciudad de México.— En México, el Día Internacional de la Juventud representa una oportunidad para poner atención en una población que enfrenta desafíos relacionados con la educación, el empleo, la salud, la violencia y las oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el primer trimestre de 2025 había 30.4 millones de personas de entre 15 y 29 años, equivalentes a 23.3 por ciento de la población del país.
Del total de jóvenes, 51 por ciento eran mujeres y 49 por ciento hombres. Por grupos de edad, 37 por ciento tenía entre 15 y 19 años; 33.1 por ciento, entre 20 y 24, y 29.9 por ciento, entre 25 y 29 años.
Estas cifras muestran el peso demográfico de las nuevas generaciones y la importancia de generar condiciones que permitan su desarrollo educativo, laboral y social.
Uno de los principales desafíos es el acceso a una educación de calidad y a oportunidades de formación que respondan a las necesidades de un mercado laboral en transformación. A esto se suman las dificultades para acceder a empleos dignos y estables.
La salud mental constituye otro de los temas que requieren atención, junto con la violencia en espacios físicos y digitales, la desinformación, el acoso y las desigualdades en el acceso a herramientas tecnológicas.
El cambio climático también representa un desafío para las juventudes, particularmente por sus efectos sobre las condiciones económicas, sociales y ambientales del futuro.
Sin embargo, el Día Internacional de la Juventud también busca destacar el potencial de esta población. La ONU señala que los jóvenes aportan creatividad, innovación y nuevas perspectivas, además de participar en iniciativas sociales, ambientales y comunitarias.
En este contexto, el 12 de agosto no sólo invita a celebrar a las juventudes, sino a reflexionar sobre las oportunidades que tienen para estudiar, trabajar, participar en las decisiones públicas y construir un futuro con mejores condiciones.
La fecha plantea, además, una pregunta central: ¿qué necesita México para que sus millones de jóvenes puedan convertir sus aspiraciones en oportunidades reales?














Leave a Reply