“Niño Godzilla” podría regresar en 2026 y encender alertas climáticas globales

Especialistas en clima y oceanografía mantienen bajo vigilancia la posible formación de un evento intenso de El Niño hacia 2026, un fenómeno que algunos científicos comparan con el llamado “Niño Godzilla”, registrado entre 2015 y 2016 por su fuerza excepcional y sus impactos a escala mundial.

El término “Niño Godzilla” fue popularizado por el oceanógrafo de la NASA Bill Patzert para describir un episodio extremo del fenómeno climático El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), caracterizado por un calentamiento inusualmente fuerte de las aguas del océano Pacífico.

Aunque el nombre no tiene carácter científico, rápidamente se convirtió en una referencia mediática para explicar la magnitud del fenómeno y sus consecuencias en distintos continentes. Al igual que el famoso monstruo cinematográfico, este evento climático fue capaz de alterar simultáneamente el comportamiento del clima en diversas regiones del planeta.

Durante el episodio de 2015-2016 se registraron lluvias torrenciales, inundaciones y deslaves en Sudamérica, mientras que Australia e Indonesia enfrentaron severas sequías e incendios forestales. También se reportaron afectaciones en ecosistemas marinos, incluyendo el blanqueamiento masivo de corales.

Los expertos advierten que, si un evento similar se desarrolla en los próximos años, sus efectos podrían ser aún más intensos debido al calentamiento global. Un planeta con temperaturas más elevadas incrementa la energía disponible en la atmósfera y los océanos, favoreciendo fenómenos meteorológicos extremos.

En México, las autoridades climáticas observan con atención el comportamiento del Pacífico, ya que un “Niño Godzilla” podría provocar huracanes más intensos, especialmente en la costa del Pacífico mexicano. Estados como Guerrero, Oaxaca, Jalisco y Baja California Sur se encuentran entre los más vulnerables.

Además, se prevén episodios de lluvias extremas e inundaciones en algunas regiones, mientras otras podrían experimentar sequías prolongadas y escasez de agua. Las altas temperaturas y las olas de calor también podrían incrementarse en varias zonas del país.

El impacto no se limitaría al clima. Especialistas señalan posibles afectaciones económicas en sectores como la agricultura y la pesca debido a cambios en los ecosistemas marinos y alteraciones en los ciclos de lluvia.

Aunque aún no existe certeza de que un evento extremo ocurra en 2026, científicos coinciden en que la vigilancia temprana y la preparación serán fundamentales para reducir riesgos y proteger a la población.

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